Tras la aplastante derrota del kirchnerismo en las primarias legislativas en Argentina, el presidente, Alberto Fernández reconoció que “algo” no habrá hecho bien su Gobierno y se comprometió a trabajar para revertir el resultado en las elecciones generales de noviembre.

“Evidentemente algo no habremos hecho bien para que la gente no nos acompañe como esperábamos que nos acompañe, y todos los que estamos aquí escuchamos el veredicto de la gente, con respeto y mucha atención”, señaló el mandatario, acompañado de actual vicepresidenta Cristina Fernández.

“Hay una demanda que no hemos satisfecho y que a partir de mañana le prestaremos atención. La campaña acaba de empezar y faltan dos meses. Tengo por delante dos años de gobierno y no voy a bajar los brazos”, agregó el Jefe de Estado.

En esa línea, Fernández recalcó que “vamos a trabajar para que en noviembre, cuando llegue la hora de la elección general, los argentinos y argentinas nos acompañen, porque seguimos convencidos de que estamos enfrente a dos modelos de país: uno que a todos incluye y otro que a millones deja a un costado”.

Los candidatos oficialistas perdieron en las provincias de Buenos Aires, Capital Federal, Chaco, Chubut, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe, San Luis y Tierra del Fuego.

La más significativa derrota se produjo en la provincia de Buenos Aires, bastión peronista que en 2019 sustentó la victoria presidencial de Alberto Fernández.

Con el 98,41% de los votos escrutados, la oposición de Juntos por el Cambio obtuvo a nivel nacional el 41,50% de los votos frente al 31,80% del Frente de Todos.

Con estos resultados, el oficialismo perdería el quórum en el Senado y en la Cámara de Diputados.



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