El cubo Rubik es uno de esos juguetes que ponen a prueba nuestra destreza y agilidad mental. La combinación de color y su movilidad lo han convertido en uno de los juegos favoritos de generaciones enteras y hasta ha suscitado competencias internacionales.

En torno a este cubo no solo se han creado competencias y retos, también entusiastas de la ingeniería han elaborado sus propios diseños de cubo cada vez más complejos y demandantes, pues al tener un mayor número de piezas, estas variaciones Rubik podrían llevarte hasta toda una vida para resolverlos.

Luego del clásico cubo Rubik de 3 x 3 vinieron cubos de mayor envergadura y pensamos que todo había terminado con el dodecaedro nombrado Megaminx, con doce lados por resolver, pero recientemente se ha creado un cubo de 19 capas que tiene más de 4800 piezas, lo que lo vuelve el cubo al que alguien tendría que dedicar su vida para volver a armarlo.

Este cubo pesa siete kilos a pesar de tener su núcleo hueco y fue hecho totalmente en una impresora 3D. Se necesitaron cerca de 100 horas para armarlo y se ahorraron tiempo en pegar las estampitas de colores, pues las piezas fueron impresas en color.

Sin embargo, a pesar de su complejidad, puede resultar muy fatigoso de mover, pues cada capa se roza muy de cerca y constantemente se ve atascado. Quizá lo genial de este cubo radique en su diseño, ya que la figura por sí misma es placentera a la vista.

Este dodecaedro está basado en un modelo anterior llamado Yotaminx y recibe el nombre de Atlasminx. Sus miles de piezas lo vuelven espectacular pero su manipulación es difícil, por lo que para muchos amantes del cubo Rubik, esto ya es una exageración, pues es imposible desarrollar competencias de agilidad en torno a estos modelos abrumadores.

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