Todos conocemos la horrible sensación de ser expuesto cuando tu madre le muestra tus viejas fotos de bebé a cualquier persona que invites a la casa. Es bochornoso y lo peor es cuando le enseña las fotos en que tu aparato reproductor mp3 se asoma a tus posibles parejas. Pues algo así es lo que declara sentir Spencer Elden, aquel que fue el bebé de la portada más famosa de Nirvana.

Elden aparece en la carátula del mítico disco Nevermind (1991) de la banda y ahora ha interpuesto una demanda en el estado de California hacia los músicos, productores y fotógrafos de aquella producción por hacer un uso comercial, no remunerada e inapropiada de su imagen.

Elden, de 30 años, alega daños emocionales de por vida: “angustia emocional extrema y permanente, interferencia con su desarrollo normal y progreso educativo”. Además, asegura que necesitó “tratamiento médico y psicológico” y califica el uso de su imagen como explotación infantil, pues en el centro de la portada aparece él con su miembro al aire persiguiendo un billete de un dólar, lo que, según sus declaraciones, lo hace sentir como un trabajador sexual.

Los abogados de Elden argumentan que la imagen causa “una respuesta sexual visceral en el espectador”. Además, explican que jamás hubo un acuerdo legal de por medio para el uso comercial de la imagen del bebé y que a pesar de que Nevermind obtuvo grandes ganancias, Elder no obtuvo nunca una retribución de acuerdo a las ganancias del álbum.

Ahora el joven pide que Dave Grohl, Krist Novoselic, Courtney Love y al fotógrafo Kirk Weddle le den la cantidad de 150 000 dólares para reparar los daños a su salud emocional. En total, Spencer Elden presentó 15 demandas y, según el diario The guardian:

 Elden busca daños y perjuicios de al menos 150 mil dólares de cada uno de los 15 acusados, más los costos, y solicita que el caso sea juzgado por un jurado. Los acusados aún no han respondido a la demanda ni la han comentado públicamente.

Las partes demandadas no han respondido a los alegatos de Elden y no han hecho pública ninguna declaración. Cabe mencionar que la relación de Elden con su popular fotografía ha sido bipolar, pues en diversas entrevistas expresó que haber sido la portada de Nirvana le generó oportunidades de trabajo y en otras ocasiones declaró que se siente mal de que todos conozcan su pene.

Sea como sea, parece ser que Elden ha sacado provecho de la notoriedad que le dio la fotografía, pero al final, la imagen le ha despertado un estado anímico cercano al de Kurt Cobain, quien también se sintió prostituido por la industria musical. Las acusaciones de explotación sexual infantil de Elden pueden ser discutidas, puestas en duda y tienen sus matices, pero es verdad de que su imagen fue parte crucial del atractivo comercial del álbum  y todos lo recordamos por eso.

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