El gobierno chino ha intensificado sus campañas de control en los medios de entretenimiento y ahora busca que los hombres que aparezcan en las pantallas sean “más masculinos”. Esto deviene de un intento por detener la influencia cultural de otros países como lo son las estrellas del pop coreano.

Pero esto no es todo, ya que a través de la Administración Nacional de Radio y Televisión, el órgano regulador en estos medios de difusión, se han endurecido las reglas y ahora se prohibirán las estéticas «afeminadas» en los varones. Además, se anunció que serán más estrictos con el criterio de selección de actores y talentos para los programas.

Los tiempos han cambiado y la imagen del hombre chino poderoso y masculino cuyo único sueño era ser parte del ejército se ha desvanecido. Hoy las celebridades del país asiático han sido duramente criticadas por su aspecto, su forma de vestir y de actuar, y hasta han sido censuradas por ser menos masculinas.

En cuanto a los reality shows, estos se han visto duramente afectados, pues las autoridades aseguran que los criterios de belleza no son los «correctos», ya que la presencia de hombres afeminados es considerada como parte de una «influencia vulgar». Otra de las razones por las que han sido criticados es por la supuesta idolatría que causan hacia un personaje, sobre todo en los programas donde se emite un voto por parte del público.

Todas estas medidas han llevado a que varios programas emitidos en China, o transmitidos por la plataforma de streaming iQiyi (un equivalente a Netflix), fueran cancelados. Pero si te preguntas de dónde viene esta postura, tal vez la respuesta sea más profunda de lo que piensas.

No solo se trata de prohibir una estética, China lleva varios años haciendo una censura paulatina sobre los cuerpos de las personas que salen en televisión, borrando los lóbulos de las orejas de algunas jóvenes estrellas masculinas del pop con el fin de ocultar sus perforaciones, al igual que los tatuajes de su cuerpo e incluso a aquellos que llevan como peinado una cola de caballo.

Incluso en películas como Bohemian Rhapsody, filme biográfico sobre la vida de Freddie Mercury, se borraron escenas donde se hace referencia a situaciones homosexuales. Lo mismo pasó con escenas de sexo o desnudes en series como Juego de Tronos y la película La forma del agua.

De igual manera, el Ministerio de Educación de China emitió un aviso en el que informaba de la propuesta para prevenir la feminización de los adolescentes varones, donde se quiere reformar la oferta educativa para la educación física con maestros que son deportistas jubilados o personas con antecedentes deportivos. Hasta ahí todo está bien, eso es algo que cualquiera querría en las escuelas. Pero tomando en cuenta que esto se hace para “desarrollar vigorosamente” a los jóvenes y “cultivar la masculinidad en los estudiantes”, la situación toma otro sentido.

Hay que considerar que en China hay 70 millones más hombres que mujeres y que ningún otro país tiene esta proporción de sexos tan amplia, por lo que ya implica un porcentaje desequilibrado en la participación de ambos géneros, como la representación en las mujeres en la política. ¿Qué tan masculino se tendría que ser? ¿Cuáles son los parámetros para esto? ¿Acaso esto no es sexismo? Pues estas decisiones sobre la imagen de la masculinidad no están impulsadas o participa un grupo considerable de mujeres.

Todas estas regulaciones nos hacen recordar a Corea del Norte, quien tiene prohibido el uso de ciertas vestimentas, peinados y el consumo de entretenimiento que comprometa la cultura conservadora del país y donde los castigos por la desobediencia pasan del trabajo comunitario a la cárcel por varios años o la pena de muerte. ¿Acaso China apunta a algo similar?

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