El mundo lleva más de ocho meses enfrentando la pandemia del coronavirus, en una crisis que podría comenzar a controlarse con el hallazgo de una vacuna, la que podría frenar el avance de la enfermedad y permitir que se retome cierta normalidad en todas las actividades.

Durante las últimas semanas los laboratorios Moderna, Pfizer y AstraZeneca han entregado noticias positivas sobre el avance de sus ensayos clínicos, especialmente por el altísimo porcentaje de eficacia de las inyecciones (desde 70% a 95%) y la seguridad demostrada en la inoculación a miles de voluntarios.

Estos avances han hecho que los gobiernos de diversos países inicien negociaciones para reservar las dosis necesarias que permitan, al menos en una primera etapa, inmunizar a las personas más propensas al contagio o a quienes pueden enfermar más gravemente de COVID-19 debido a sus dolencias de base.

Chile es una de las naciones que ha operado en ese sentido. Hace algunas semanas, el Presidente Sebastián Piñera anunció la reserva de 10 millones de dosis con Pfizer, las que podrían arribar al país tras la aprobación de emergencia de parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). También se han mencionado conversaciones con AstraZeneca y otras empresas que están trabajando en sus propias inyecciones.

En el caso de nuestro país, la fecha estimada para el inicio del programa de vacunación es el primer trimestre de 2021, en un calendario similar al del resto del planeta, que también tiene sus fichas en conseguir un cierto manejo sobre el SARS-CoV-2 a mediados del próximo año.

Argentina: vacunación durante el verano

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El presidente de Argentina, Alberto Fernández. (Foto: Casa Rosada)

Argentina se transformó en uno de los ejemplos de una cuarentena extensa que no dio resultado, ya que a pesar de lograr un freno inicial de los contagios se alzó como el segundo país con más contagiados y fallecidos por COVID-19 en Sudamérica.

Frente a esto, el gobierno de Alberto Fernández activó sus gestiones para permitir la llegada de las inyecciones. El primer paso lo logró con AstraZeneca, ya que la empresa británica definió que la producción de sus inoculaciones para la región se realizaría desde una planta ubicada en tierras trasandinas.

Más allá de esto, las autoridades aseguraron que tenían conversaciones con otras compañías e instituciones. Una de ellas fue el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), el encargado de la distribución de Sputnik V, la vacuna contra el coronavirus más polémica del mundo, que se desarrolló en tiempo récord.

En una entrevista con el político chileno Marco Enríquez-Ominami, Fernández adelantó el cronograma de vacunación, el que considera inmunizar a gran parte de la población durante el verano.

“Tenemos diseñado que desde enero en adelante comencemos a vacunar a nuestra gente. Y queremos tratar de vacunar a la mayor cantidad de gente entre enero y febrero, para que en marzo el riesgo de contagio se aplaque cuando llegue el momento de la segunda ola”, aseguró el mandatario peronista.

La inyección gratis en España

España es otro de los países más sacudidos con la enfermedad en el mundo. Con una primera ola que dejó más de 30 mil muertos y con una segunda que hizo que las cifras totales de infectados superaran el millón, la nación comenzó a gestionar y planificar su proceso de vacunación.

El Consejo de Ministros encabezado por el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, determinó un programa que, de avanzar según los tiempos determinados, se ejecutaría a partir de enero de 2021.

Las autoridades establecieron la prioridad para 18 grupos de riesgo, los que están definidos bajo cuatro criterios: riesgo de mortalidad, exposición a la enfermedad, impacto socioeconómico y transmisión de la enfermedad. Bajo estas definiciones, los trabajadores de la salud y los residentes de hogares de ancianos serán los primeros en ser vacunados.

También se estableció que la vacuna será gratuita a través del sistema público de salud y que su aplicación será voluntaria.

La preparación de Francia

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El presidente francés Emmanuel Macron. (Foto: Instagram/Emmanuel Macron)

Francia es otra de las naciones afectadas gravemente con la segunda ola del COVID-19 en Europa. Proporcionalmente, la república ha presentado un mayor incremento en infectados y víctimas fatales en comparación a España o Italia, que fueron especialmente sacudidas en la primera ola.

Su presidente, Emmanuel Macron, informó que a partir de diciembre de este año se iniciará una campaña rápida de vacunación, la que priorizará a la población “más vulnerable” y que será voluntaria.

Durante el anuncio, el gobernante admitió que la inyección no será la única forma de solucionar la pandemia, aunque señaló que quiso abordar el tema de las inoculaciones “de manera clara y transparente compartiendo toda la información de cada una de las etapas”.

Tanto España como Francia dependerán de las decisiones que tome la Comisión Europea, que trabaja en la aprobación de emergencia de proyectos y en su compra para su distribución en el continente. Recientemente la entidad multilateral compró 160 millones de dosis de la vacuna de Moderna.

Estados Unidos a la espera de la FDA

Actualmente, el país más afectado del mundo con la pandemia del coronavirus es Estados Unidos, pero también es el que podría tener la vacuna antes que todos, debido al amplio desarrollo en las investigaciones encabezadas por sus principales compañías farmacéuticas.

Moncef Slaoui, asesor de la Casa Blanca en la materia, anunció que la campaña de vacunación en el país comenzaría a mediados de diciembre, aunque todo dependerá de la decisión que tome la FDA, el órgano regulador que revisa la seguridad y eficacia de los medicamentos que se comercializan en la nación norteamericana.

Pfizer dio el primer paso al presentar su solicitud para el uso de emergencia durante la semana pasada, mientras que Modera espera concretarlo próximamente. Este trámite no debería extenderse más allá de un mes, por lo que se espera que la inyección esté disponible al menos a inicios de 2021.

Al igual que en los otros casos, la prioridad la tendrán trabajadores de la salud, de servicios esenciales con altas probabilidades de exposición frente al COVID-19 y adultos mayores. Con el correr de los meses se avanzará en la inoculación de la población en general. 



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