Las restricciones que el régimen talibán impone no solo significan la pérdida de libertad de expresión, sino también desaparición de empleos. Ahora comunicaron que las barberías no deben afeitar las barbas de los hombres ni practicarles cortes modernos de cabello, así como tampoco deben ambientar sus establecimientos con música.

La medida fue decretada en la provincia de Helmand, en Afganistán, a través del Departamento de Virtudes y Vicios. Esta medida es otra de las nuevas normativas impuestas desde la toma del estado afgano y se basa en la ley islámica de Sharia.

Los barberos del sur de Afganistán ahora no ven el caso de continuar con sus negocios y consideran su profesión como perdida. Las nuevas regulaciones fueron colocadas en diferentes salones de barbería, lo que causó intranquilidad en peluqueros y dueños de los establecimientos.

Se les informa con urgencia que a partir de hoy está estrictamente prohibido afeitarse la barba y tocar música en peluquerías y baños públicos. Si se descubre que alguna peluquería o baño público le ha afeitado la barba a alguien o ha tocado música, se lo tratará de acuerdo con los principios de la Sharia y no tendrá derecho a quejarse.

Los barberos de Helmand se encuentran algo temerosos, pues las autoridades los llamaron directamente para comunicar la nueva regulación e incluso se les informó que podrían ser visitados por agentes encubiertos para evaluar sus establecimientos.

La nueva medida de costumbres parece ser un leve gesto a los años que el régimen talibán gobernó con terror de 1994 a 2001 en Afganistán, pues a pesar de sus declaraciones de reconciliación con el pueblo afgano y tolerancia hacia las mujeres, se han reportado diversos abusos desde su toma de poder en agosto, como la persecución de periodistas, castigos públicos a mujeres y el linchamiento público de criminales.

Ahora las barberías se ven afectadas económicamente y muchas están pensando en cerrar. Desde la llegada de los talibanes son pocos los que se animan a cortarse el cabello y los ingresos de estos salones se han visto drásticamente reducidos.

Durante muchos años, mi salón fue un lugar para que los jóvenes se afeitaran como quisieran y se vieran a la moda. No tiene sentido continuar con este negocio.

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